Examining the uncertain origin and management role of martens on Prince of Wales Island, AlaskaExamen del Origen Incierto y el Papel del Manejo de las Martas en la Isla Príncipe de Gales, Alaska


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Abstract

Conservation biologists are generally united in efforts to curtail the spread of non-native species globally. However, the colonization history of a species is not always certain, and whether a species is considered non-native or native depends on the conservation benchmark. Such ambiguities have led to inconsistent management. Within the Tongass National Forest of Alaska, the status of American marten (Martes americana) on the largest, most biologically diverse and deforested island, Prince of Wales (POW), is unclear. Ten martens were released to POW in the early 1930s, and it was generally believed to be the founding event, although this has been questioned. The uncertainty surrounding when and how martens colonized POW complicates management, especially because martens were selected as a design species for the Tongass. To explore the history of martens of POW we reviewed other plausible routes of colonization; genetically and isotopically analyzed putative marten fossils deposited in the late Pleistocene and early Holocene to verify marten occupancy of POW; and used contemporary genetic data from martens on POW and the mainland in coalescent simulations to identify the probable source of the present-day marten population on POW. We found evidence for multiple routes of colonization by forest-associated mammals beginning in the Holocene, which were likely used by American martens to naturally colonize POW. Although we cannot rule out human-assisted movement of martens by Alaskan Natives or fur trappers, we suggest that martens be managed for persistence on POW. More generally, our findings illustrate the difficulty of labeling species as non-native or native, even when genetic and paleo-ecological data are available, and support the notion that community resilience or species invasiveness should be prioritized when making management decisions rather than more subjective and less certain conservation benchmarks.Resumen:Los biólogos de la conservación están unidos generalmente en esfuerzos para acortar la expansión de especies no-nativas a nivel global. Sin embargo, la historia de colonización de una especie no siempre es certera, y si una especie es considerada no-nativa o nativa depende del punto de referencia de la conservación. Dichas ambigüedades han llevado a un manejo inconstante. Dentro del Bosque Nacional Tongass de Alaska, el estado de la marta americana (Martes americana) en la isla más grande, más biodiversa y más deforestada, Príncipe de Gales (PDG), no está claro. Se liberaron diez martas en la PDG temprano en la década de 1930, y se creyó generalmente que esto fue el evento fundador, aunque esto se ha cuestionado. La incertidumbre alrededor de cuándo y cómo las martas colonizaron PDG complica el manejo, especialmente porque las martas fueron seleccionadas como una especie de diseño para el Tongass. Para explorar la historia de las martas en PDG revisamos otras rutas posibles de colonización; analizamos fósiles putativos de marta, depositados en el Pleistoceno tardío y en el Holoceno temprano, para verificar la ocupación de las martas en PDG; y usamos datos genéticos contemporáneos de las martas en PDG y en el continente en simulaciones que se fusionan para poder identificar el origen probable de la población actual de martas en PDG. Encontramos evidencia de múltiples rutas de colonización de mamíferos asociados al bosque que comenzaron en el Holoceno, las cuales fueron usadas probablemente por las martas americanas para colonizar naturalmente PDG. Aunque no podemos descartar el movimiento asistido por humanos de las martas por nativos de Alaska o tramperos de piel, sugerimos que las martas sean manejadas para permanecer en PDG. Con una mayor generalidad, nuestros hallazgos ilustran la dificultad de etiquetar a las especies como nativas o no-nativas, incluso cuando hay datos genéticos y paleo-ecológicos disponibles, y apoyamos la noción de que la resiliencia de la comunidad o la capacidad de invadir de una especie deberían ser prioridades cuando se tomen decisiones de manejo en lugar de puntos de referencia de conservación más subjetivos y menos certeros.

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